Home Slider Mujer A1 March, 2019

Mujer A: Elle Bechelani

«Suelto, confío y doy las gracias», dice Elle. «Eso se ha convertido para mí en una ley». La empresaria, fundadora de las boutiques de moda que llevan su nombre, asegura que estas palabras —o, mejor dicho, estos actos— se han convertido en un leitmotiv personal que la ayudan a superar aún los tiempos más aciagos que conforman la vida.

Dejar ir, confiar y agradecer. Una triada a la que se le suma una disciplina férrea que le permite balancear su vida: lo mismo ayuda a sus hijos a hacer la tarea que a sus clientas a encontrar el mejor vestido para lucirse en un evento. Además practica box, lee, administra y siempre está a la búsqueda de diseños innovadores, algo que ha hecho de sus tiendas en Guadalajara escalas básicas para quienes aman la moda. «Seleccionar lo que pongo a la venta es una de las cosas que más me apasiona. Creo que es para lo que más sensibilidad
tengo. Es la parte de mi trabajo que más me apasiona: elegir una nueva colección». Ese buen ojo para el diseño lo ha tenido desde siempre, por eso sus amigas solían preguntarle qué comprar y qué ponerse. Con el tiempo se le ocurrió que debía hacer una pequeña selección de ropa e invitar a sus amigas a su casa, y esa idea de pequeño negocio creció más rápido de lo que imaginó. Casi de inmediato a sus primeras ventas siguió la
búsqueda de un local, y luego de otro. La empresa de Elle creció como espuma. «Incluso mis clientas que se han mudado fuera de la ciudad continúan pidiéndome ropa. Y yo, por supuesto, se las envío a donde ellas digan». Este tipo de prácticas hace que romper sus propios récords de ventas sea una constante.

Para ella esto es una satisfacción personal, pero también familiar, ya que le gusta que sus hijos la vean trabajar. «Les encanta verme activa y me gusta compaginar mis actividades con las suyas; por las tardes, mientras hacemos la tarea, aprovecho para responder mails. Me gusta que me vean así, que sepan que para que yo tenga una vida profesional plena ellos no son mi ancla sino mi motor».

En un negocio que le permite participar de la belleza de las mujeres —que ella concibe como sentirse cómoda con una misma— Elle disfruta aportar a que las personas encuentren o refuercen su propio estilo. «Me gusta que salgan felices por cómo se sienten», explica. Una gran satisfacción, ya que admira muchísimo a sus congéneres. «Pienso en el amor que siento por mi madre y en mi admiración por ella, que es enorme.
Pero no dejo de lado a las mujeres que trabajan y se dedican a su hogar, a las que se atreven a lograr algo por primera vez, a las que hacen trabajos administrativos o creativos… las admiro a todas». Proveerlas de cosas que las hagan sentir bellas es, por tanto, una de sus grandes felicidades, parte de una lista que incluye comidas familiares, risas con amigas, los comentarios que sus seguidoras le envían en Instagram y, sobre todo
eso, escuchar cuando sus hijos le dicen: «¡Eres una crack, mamá!»

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