Mujer A6 June, 2019

Mujer A | Monserrat Vázquez

¿Nos puedes contar qué implica tu trabajo? Muchos imaginamos de inmediato la reparación de grandes piezas de arte, como esculturas o pinturas antiguas, pero es mucho más qué eso…

La restauración esta hecha de muchas cosas: de historia, sensibilidad, respeto, calidad, rigor, etcétera. Es una disciplina que te exige mantenerte actualizado, buscando siempre metodologías, técnicas y materiales nuevos. Definitivamente implica mucho más que solo «reparar», porque sin importar el valor monetario de la pieza, se adquiere un compromiso con ella y con la persona o institución que la custodia, ya que muchas veces el valor afectivo supera el económico o bien se tratara de patrimonio cultural. Es un trabajo que se hace en solitario hasta cierto punto, pero siempre atentos a solicitar el apoyo y la opinión experta de otros especialistas.

¿Cómo es un día en tu vida? Digamos, un día promedio desde que te levantas hasta que vuelves a casa.

Mis días se parecen mucho entre sí: por la mañana combino mi rutina personal con home office. Llegando al taller, organizamos las tareas del día y discutimos algunas de las intervenciones a realizar. Cuando terminamos con esto, preparo el material que usaré con la pieza que esté interviniendo en ese momento. Esto lo hago hasta el final del día. Normalmente termino la jornada de trabajo a las 6:30 y salgo a caminar con Pepa, mi perrita, que me acompaña a todas partes. Después depende; si es día de Chi kung, pilates, terapia o simplemente leer. Esta rutina sólo se ve alterada cuando hay que entregar alguna pieza o si vamos a trabajar en algún museo.

¿Cómo haces para administrar tu agenda y mantener una vida equilibrada entre tu tiempo personal, el familiar, el laboral…?

Es inevitable que no se mezclen, prefiero no ir en contra de eso, al menos durante el día, trato de compensar alternando los tiempos personales con los de trabajo. En el taller además de la agenda que revisamos diario tenemos un tablero donde tenemos presente entregas, citas, propuestas y avances de obra.

Pero definitivamente es todo un reto mantener un equilibrio, muchas veces el trabajo te exige la dedicación de más horas ya sea por el proceso de intervención que se está realizando o por los tiempos que te marcan los museos ya que la inauguración está encima.

Normalmente hablamos de actores en el mundo del arte pensando en artistas, curadores, coleccionistas, pero poco decimos sobre el valioso trabajo de los restauradores, ¿a qué crees que se deba? ¿qué harías para cambiar esto?

Nuestro trabajo es contradictorio, vivimos alejados del glamour del arte, nuestra profesión permanece oculta: lo que hacemos “se ve pero no se diferencia a simple vista”. Actualmente la restauración, ha alcanzado mucha más notoriedad lo cuál es bueno, aun así, no creo que sea indispensable figurar. Nuestro interés es la obra como tal, la materialidad en si y su permanencia. Mucho del trabajo de restauración se puede prevenir si las instituciones y los coleccionistas no esperarán hasta que sea absolutamente indispensable acudir a nosotros. La evaluación periódica, la adecuación de los espacios de exhibición o almacenaje, un buen inventario de obra con reportes de condición, son una buena manera de evitar daños. Para mi es muy extraño que alguien que paga por mantener la temperatura y humedad de su colección de vinos no le preocupe saber como le están pasando el trapo a una de las piezas de su colección. En general es poca la valoración al trabajo del restaurador y esto no es cosa menor, ya que implica un riesgo y una gran responsabilidad conservar una obra de arte.

¿Cómo es el panorama actual de la restauración en México? ¿hay pocas o muchas personas interesadas en esta profesión? ¿en qué estado consideras que está el campo laboral?

Creo que el panorama es relativamente bueno, no es un campo tan amplio como el de otras profesiones pero con esfuerzo y dedicación se pueden encontrar líneas de trabajo y crecimiento profesional. Además que cada vez existe más conciencia sobre la importancia de conservar el patrimonio.

Hoy hay más personas que se interesan en la profesión y con el tiempo ha crecido en número. México es un país lleno de arte e historia que necesita una gran cantidad de profesionales en restauración. Afortunadamente gracias a los procesos de educación formal y una conciencia desarrollada, cada vez somos más.

El campo laboral ha crecido gracias a que hoy hay más instituciones y fundaciones que ven la necesidad de contar con especialistas o contratar los servicios de un profesional. También hemos logrado integrarnos en el campo académico, generando investigación para la restauración en conjunto con otras disciplinas y ámbitos.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?

La satisfacción de la cercanía con la obra, hay un momento del trabajo en el que se crea un vínculo íntimo con la pieza: el proceso, la diversidad, la materia y al final de esa experiencia personal, alcanzas niveles poéticos, no eres el artista, ni el poseedor de la obra, estas en medio y por un momento breve la habitas y dejas algo de ti en ella.

¿Cuál ha sido tu trabajo más retador hasta el momento y por qué?

Cada trabajo es especial y conlleva sus propios retos. Uno de los que se me viene a la mente, fue la restauración y montaje de un mural del Maestro Tamayo en el Museo Soumaya. Primero tuvimos que restaurar la obra, considerando que uno de los requisitos era diseñar un sistema de montaje en módulos, dadas sus grandes dimensiones, apto para viajar sin riesgo en caso de ser expuesta fuera del museo. El siguiente reto fue elaborar un bastidor ligero y definitivo donde se montó la obra y levantarlo a gran altura en el vestíbulo del museo. Todo esto implicó una coordinación precisa.

¿Qué te ha hecho aprender tu trabajo sobre la vida?

La restauración me ha enseñado que comprometerme para hacer un buen trabajo con cada encargo me genera una satisfacción permanente, y esto es precisamente lo que busco en la vida, que mis pasos, encuentros y caminos me generen plenitud.

¿Cómo descubriste que esta era tu vocación?

Desde niña me preguntaba como se conservaban las piezas cuando visitaba los museos, me intrigaba el momento creativo del artista, de la época y como los objetos narraban los eventos históricos.  Durante mi primera clase de restauración me enamoré de ésta disciplina.

¿Cuáles son los mayores lujos que te das en la vida?

El gran lujo es el tiempo, amo viajar y estar con la gente que quiero.

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